En el ámbito de la salud materno-infantil, los profesionales sanitarios que atienden el embarazo suelen ser los primeros en establecer contacto con las mujeres gestantes que enfrentan un problema de adicciones. Por esta razón, se considera un rol absolutamente clave para detectar precozmente estos consumos y actuar de manera oportuna, evitando así que deriven en situaciones de mayor gravedad para la madre y el bebé.
El objetivo principal de este curso es mejorar las capacidades y competencias de los profesionales en esta área crucial. Esto se logrará a través del intercambio de buenas prácticas en materia de prevención, tratamiento, inclusión social y reducción de daños, fomentando la colaboración entre los servicios especializados en drogodependencias y la atención al embarazo, parto y puerperio.
Además de cubrir las necesidades de formación en este ámbito, el conocimiento y la coordinación de recursos asistenciales brinda una oportunidad única para normalizar la atención de estas patologías. Es fundamental abordar el trastorno adictivo como una enfermedad con una dimensión integral, libre de prejuicios y rechazo social. Aumentar la comprensión hacia este tipo de patologías y evitar cualquier forma de discriminación por diagnóstico son pautas indispensables para erradicar el estigma que lamentablemente aún rodea a las adicciones. Durante una etapa de gran vulnerabilidad, como es la gestación, este fin cobra aún mayor significado, puesto que existe una motivación para el cuidado de la salud y se sientan las bases para el inicio de la crianza.